Mi historia — Marc Ibiza
Mi historia

Por fuera lo tenía todo. Por dentro estaba vacío.

Esta no es una historia de éxito. Es una historia de búsqueda.

Sigue bajando
El origen

Tenía tres años

Estábamos en un mirador. Uno de esos sitios tan bonitos que parece que ahí no puede pasar nada.

Un conductor borracho nos atropelló. Mi tío Miquel murió. Mi padre desapareció tres días en el agua. Yo sobreviví.

De aquello no me quedan recuerdos. Pero marcó todo lo que vino después.

Marc de pequeño con su tío Miquel Mena El mirador donde ocurrió el accidente

Después de más de treinta años volví a aquel lugar. Tan bonito, y para mí imposible de mirar sin recordar lo que nunca debería haber pasado. A la memoria de Miquel Mena.

La creencia

Para merecer amor

Después de aquello, mi padre ya no fue el mismo. Siempre ha sido una persona extraordinaria, pero crecí sintiendo que faltaba algo. No percibía demasiado amor.

Y mi mente de niño sacó su propia conclusión: tenía que ser perfecto para merecer que me quisieran.

Eso me marcó durante años. Autoexigencia constante. Sensación de no ser suficiente. La necesidad de hacerlo todo bien, siempre.

Como si una parte de mí quisiera hacerlo todo perfecto.

Marc de pequeño Marc de pequeño con una moto de juguete

El niño que decidió que tenía que ser perfecto.

Los excesos

Buscando fuera

De joven busqué la salida donde se suele buscar. Estrellé el coche. Salí mucho de fiesta.

Pero nunca me sentí cómodo con el ambiente, el alcohol y los excesos. Algo dentro de mí sabía que por ahí no era.

Buscaba fuera una calma que solo podía venir de dentro.

El coche que estrellé Marc de fiesta de joven
El personaje

El que funcionaba

Estudié ingeniería informática. Conseguí un buen trabajo. Construí una carrera estable durante más de diez años como desarrollador de software.

Era el responsable. El que llegaba el primero y se iba el último, el que decía que sí a todo y sostenía los marrones de los demás. Me había creído que mi valor estaba en cuánto era capaz de aguantar.

Por fuera, bien. Por dentro, algo no encajaba.

Marc estudiando ingeniería informática Marc trabajando en informática

Más de diez años construyendo la vida que se suponía correcta.

El cuerpo

Avisó antes que la mente

Mi cuerpo empezó a avisar mucho antes de que yo quisiera escuchar. Al principio lo tapé con café, con más horas, con un «ya descansaré».

Problemas de estómago que no se iban. Una gastroscopia. Un cansancio que no se arreglaba durmiendo: me levantaba ya agotado.

Una tristeza de fondo, sin motivo aparente. Y lo más raro de todo: una desconexión total de un trabajo que, sobre el papel, era perfecto. Dejé de sentir. Funcionaba en automático.

Eso tiene nombre, aunque tardé años en ponérselo: burnout.

Informe de gastroscopia
Sí, llegué a hacerme una gastroscopia. El cuerpo no mentía.
La decisión

Dejé de negarlo

A todo aquello se sumó una situación familiar bastante complicada que tuve que sostener. Estrés constante. Cansancio mental.

Un día paré de fingir que se aguantaba. Salí de la empresa.

No fue valentía. Fue que ya no me quedaba otra. Y ahí empezó el cambio.

La huida

Elegante, pero huida

Invertí más de 20.000 euros en emprender. Monté una empresa de desarrollo y otra de inteligencia artificial. Las dos funcionaron. Entró dinero.

Y aun así, seguía vacío. Lo cerré todo.

Porque el dinero nunca fue el problema. El problema era seguir construyendo una vida que no tenía nada que ver conmigo.

Marc emprendiendo, una etapa que no estaba alineada Emprender
Gané dinero con dos empresas. Y aun así lo dejé: no estaba alineado.
El giro

Dejar de huir de mí

Fue entonces cuando empecé a estudiar en serio qué me había pasado. No desde la autoayuda de frases bonitas —eso ya lo había probado y no me sirvió—, sino desde lo que de verdad explica el burnout.

Y no llegué con los brazos abiertos. Soy ingeniero: tengo una mente lógica, que necesita que las cosas cuadren, y necesitaba entender el mecanismo antes de creérmelo. Por eso hoy conecto bien con quien, como yo entonces, no se fía de nada que no tenga método detrás.

Entendí que el burnout no es debilidad ni falta de aguante: es un sistema nervioso en alarma crónica y un cuerpo que llevaba años avisando. Que la culpa, la autoexigencia y la desconexión tenían una explicación, y también una salida concreta.

Por primera vez no se trataba de cambiar lo de fuera. Se trataba de dejar de huir de mí mismo y mirar de frente lo que estaba pasando dentro.

Y ahí, despacio, empezó la paz.

Marc con un libro sobre burnout Herramientas
Estudiar en serio lo que me había pasado, para acompañar a otros con método y no solo con buena intención.
La formación

No bastaba con haberlo vivido

Pero acompañar a otros no se improvisa. Si iba a hacerlo, tenía que formarme en serio.

Formación

Máster en psicoterapia con Jorge Carrasco, formación en el Enric Corbera Institute, en el Instituto de Desarrollo Interior y en reprogramación mental con Víctor de la Cruz.

En la práctica
Mirar tus partes sin pelearte con ellas Calmar el sistema nervioso Soltar los pensamientos que enganchan Entender de dónde vienen tus patrones Darle espacio a lo que sientes

Experiencia real y método. Las dos cosas, o no funciona.

Hoy

Lo que hago ahora

Hoy acompaño a personas que están justo donde yo estuve. Profesionales que por fuera mantienen el control y por dentro viven en guerra constante. Los que lo han conseguido todo y aun así se sienten vacíos.

Mi trabajo no es darte una palmada en la espalda ni consejos bonitos. Es ir al origen de lo que se repite y ordenarlo desde dentro, con un método con base clínica y herramientas concretas que puedes aplicar desde el primer día.

En sesiones individuales y en procesos más profundos como el Programa Penumbra, donde te acompaño de la oscuridad a la luz, paso a paso.

No para que te sientas mejor un rato. Para que veas con honestidad lo que te tiene atrapado, entiendas de dónde viene y elijas otra forma de vivir.

La vida que sí tiene que ver conmigo.

Testimonios

Quienes ya han hecho el camino

Y

Yolanda

Hace poco

K

Karol

Hace poco

Testimonio

Si te has reconocido en algo de esto, no es casualidad.

Es una parte de ti reconociéndose. Si sientes que algo dentro de ti quiere cambiar, bienvenido, bienvenida.

Quiero trabajar contigo

Marc